21.3.26

"Orden y tranquilidad."

Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden. 
Poner las cosas en orden siempre significa 
poner las cosas bajo su control.”

Diderot.


 “La derecha tiene razón cuando se identifica 

a sí misma con la tranquilidad

 y el orden: es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación

 de las mayorías, pero orden al fin:

 la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injusta y el hambre hambrienta.”


EDUARDO   GALEANO.

20.3.26

" Don Eduardo Galeano de nosotros, los nadies". Ilka Oliva Corado. Crónica de una inquilina .

Nosotros los parias, los impronunciables, los de los lomos partidos durante siglos de explotación, nosotros los iletrados, los jornaleros. Nosotros obreros, campesinos y eternos proletarios nos hemos quedado huérfanos con la partida de don Eduardo.  

En un total desamparo, sumidos en la densa oscuridad del desconsuelo, se fue el hombre que se atrevió a vernos a los ojos, que se atrevió a darnos un nombre, a caminar con nosotros y a cargar sobre sus hombros nuestra tribulación de clase social explotada por los tiranos.  

Se ha ido un intelectual que siempre se sintió un peón de a pie y esa grandeza humana es la que lo hace inmortal, él transcendió los linderos de las clases sociales y de los cartones de universidad. 

A don Eduardo lo lloran en estos momentos los intelectuales, los luchadores sociales, los seres justos y consecuentes, lo llora el exclusivo mundo de las editoriales, lo llora la poesía y la buena literatura.  

Pero también lo lloramos los invisibles, los calvarios anclados en los pies de los jornaleros, lo lloran las manos de las niñas que piscan granos de café en las fincas ajenas, lo llora el vientre materno que lleva en sus entrañas el fruto de una violación, lo llora el adolescente encarcelado por el único delito de ser de arrabal. Lo llora la chusma de periferia, lo lloramos los indocumentados, nosotros los del desarraigo. Las putas, los homosexuales, los drogadictos, los fétidos revolucionarios de todos los tiempos.  

Nosotros los necesitados de su luz, de su consecuencia y de su lealtad. De su pulso certero, de su palabra justa y de su dignidad. Nosotros los de la piocha y el machete, los de la mazorca y el costal. Nosotros los apaleados, los engañados, los braceros, los que vivimos en los basureros, los que no tenemos permitido soñar. Nosotros los nadies. 

Nosotros los de las venas rojas y fecundas, los del buen lomo para cargar. Nosotros los del agobio, los de la servidumbre. Los apátridas, los pestilentes a sencillez. La masa labradora, los agrestes y su caudal. Nos hemos quedado sin El Bastión, sin el ser que nos dignificó. 

¿Cómo llenar ese enorme vacío? ¿Cómo sobrevivir a tanta soledad? ¿Al infortunio, a la esterilidad?

En la quimera nos queda el paradigma de un ser inmortal, la grata escuela, su fecundidad. Nos deja su semilla, su poesía y su libertad. Nos deja las ilusiones para continuar, nos deja su prosperidad.  

Nos deja el elixir de la locura, y la alegría de soñar. Nos deja la consecuencia de  un ser cabal. Una vereda para continuar. Nos deja la flor de cordillera, el canto de las chicharras, la trova y la oda, nos deja a las musas de los acantilados,  nos lo deja sin punto y final. Nos deja la vena abierta para no presagiar. Nos deja la puerta abierta y su claridad. Nos deja el amor profundo de la hermandad, el sentido de la solidaridad, nos deja en la eterna lucha de la equidad. Nos deja su sinceridad, su hermosura su fidelidad. 

Se va y lo despedidos desde los cerros, las barriadas, las grandes urbes, desde las maquilas, los campos de cultivos, desde las casitas de adobe, desde la calle de tierra. Desde los salones de universidad. 

Buen viaje maestro ,se le va a extrañar. 

 Ilka Oliva Corado

Estados Unidos a 13 de Abril de 2015.

Fuente: Crónica de una inquilina 

19.3.26

" Padre ausente."

"Carter sostenía  que la esclavitud humana era inmoral..."  



Robert Carter fue enterrado en el jardín.

En su testamento, había pedido descansar bajo un árbol de sombra, durmiendo en paz y en oscuridad. Ninguna piedra, ninguna inscripción.

Este patricio de Virginia fue uno de los más ricos, quizás el más, entre todos aquellos prósperos propietarios que se independizaron de Inglaterra.

Aunque algunos padres fundadores de los Estados Unidos tenían mala opinión de la esclavitud, ninguno liberó a sus esclavos. Carter fue el único que desencadenó a sus cuatrocientos cincuenta negros para dejarlos vivir y trabajar según su propia voluntad y placer. Los liberó gradualmente, cuidando de que ninguno fuera arrojado al desamparo, setenta años antes de que Abraham Lincoln decretara la abolición.

Esta locura lo condenó a la soledad y al olvido.

Lo dejaron solo sus vecinos, sus amigos y sus parientes, todos convencidos de que los negros libres amenazaban la seguridad personal y nacional.

Después, la amnesia colectiva fue la recompensa de sus actos.

EDUARDO GALEANO.

16.3.26

Receta para difundir la peste.

"Los gatos tienen una absoluta honestidad emocional; 

los seres humanos, por una razón u otra,

 pueden ocultar sus sentimientos pero el gato, no".


Ernest Hemingway

"En el siglo catorce, los fanáticos custodios de la fe católica declararon la guerra

 contra los gatos en las ciudades europeas.

Los gatos, animales diabólicos, instrumentos de Satanás, fueron crucificados,

 empalados, desollados vivos o arrojados a las llamas.

Entonces las ratas, liberadas de sus peores enemigos,

 se hicieron dueñas de las ciudades.

 Y la peste negra, por las ratas transmitida, mató a treinta millones de europeos."

Eduardo Galeano.

De : "Los hijos de los días."