3.6.26

1935, Buenos Aires: Alfonsina

 


A la mujer que piensa se le secan los ovarios. Nace mujer para producir leche y lágrimas, no ideas; y no para vivir la vida sino para espiarla detrás de las ventanas a medio cerrar. Mil veces se lo han explicado y Alfonsina Storni nunca lo creyó. 
Sus versos mas difundidos protestan contra el hombre enjaulador. Cuando hace años llegó a Buenos Aires desde las provincias, Alfonsina traía unos viejos zapatos de tacones torcidos y en el vientre un hijo sin padre legal. En esta ciudad trabajo en lo que hubiera; y robaba formularios del telégrafo para escribir sus tristezas. Mientras pulía palabras, verso a verso, noche a noche, cruzaba los dedos y besaba las barajas que le anunciaban viajes, herencias y amores. El tiempo ha pasado, casi un cuarto de siglo; y nada le regalo la suerte. Pero peleando a brazo partido Alfonsina ha sido capaz de abrirse paso en el masculino mundo. Su cara de ratona traviesa nunca falta en las fotos que congregan a los escritores argentinos mas ilustres. 
Este año, en el verano supo que tenía cáncer.
 Desde entonces escribe poemas que hablan del abrazo del mar y de la casa que la espera allá en el fondo, en la avenida de las madréporas.

EDUARDO  GALEANO.

29.5.26

Juan Carlos Onetti .


Una noche, Juan Carlos Onetti me dijo que las únicas palabras que merecen existir 

son las palabras mejores que el silencio. 

Y eso para mí ha sido siempre una especie de lema. 

Onetti me decía que era un proverbio chino.

 Yo pensé que era un invento suyo porque el viejo era muy mentiroso y, para dar

 prestigio a sus palabras, invocaba siempre fuentes inobjetables: 

"En la Grecia antigua...".

 Pero hace poquito descubrí que es un proverbio hindú."


EDUARDO GALEANO.