12.6.26

"Atahualpa."


En la vida fueron tres: la guitarra, el caballo y él. 

O cuatro contando el viento."

EDUARDO GALEANO.

" Música."

 "Me viene a la cabeza una de las historias de Paco Espínola. Me parece escucharlo, a Paco: la vocecita tosida, arrastrada, el pucho sin brasa colgándole del labio, en las ruedas de fogón o de café hasta la madrugada.

En los alrededores de San José había un curandero, negro viejo, analfabeto, que Paco había conocido allá en la infancia. El hombre atendía sentado bajo un ombú. Se ponía anteojos para examinar a sus pacientes con ojos de doctor y para hacer como que leía el diario.
Todo el pueblo lo respetaba y lo quería. Como buen curandero de ley, el negro sabía salvar con yuyos y con misterios.
Una tarde le trajeron a una enferma que estaba a la miseria. Era pura piel y huesos, la muchacha: muy pálida, la mirada sin luz, había perdido el hambre y estaba muda y sin fuerzas ni para caminar.
El negro hizo una seña y se arrimaron al árbol los padres y el hermano.
Él, sentado, meditaba; ellos, parados, esperaban.
- Familia – dijo, por fin.
Y diagnosticó:
- Ésta muchacha tiene el alma toda desparramada.
Y recetó:
- Se precisa música pa rejuntarselá"

EDUARDO  GALEANO.

De : "Días y  noches de amor y de guerra."

8.6.26

" Todos tenemos algún vidrio roto en el alma..." Reportaje.

 

Todos tenemos algún vidrio roto en el alma, que lastima y hace sangrar,

 aunque sea un poquito

 Entonces, al escribir, siento que puedo sacar un poco de esos vidrios

 fuera de mí.

 Al ponerlos en un papel, ya no me dañan. 

Ya no me hacen la vida imposible, sino que la multiplican,

 porque me permiten entenderme mejor con los demás.

 Porque cada uno tiene sus vidriecitos que duelen [sonríe un poco]. 

Creo que la literatura es comunicación o no es nada.

 No escribo para mí, escribo para comunicarme con otros,

 para llegar a otros que van a ser mis amigos, 

aunque no los conozca todavía.


EDUARDO   GALEANO.

- Entrevista-