4.6.26

" Celebración de la desconfianza"

 

El primer día de clases, el profesor trajo un frasco enorme:

Esto está lleno de perfume ─dijo a Miguel Brun y a los demás alumnos─. 

Quiero medir la percepción de cada uno de ustedes.

 A medida que vayan sintiendo el olor, levanten la mano.

Y destapó el frasco. Al ratito nomás, ya había dos manos levantadas, y luego cinco,

 diez, treinta, todas las manos levantadas.

¿Me permite abrir la ventana, profesor? ─suplicó una alumna, 

mareada de tanto olor a perfume, y varias voces le hicieron eco.

 El fuerte aroma, que pesaba en el aire, ya se había hecho insoportable para todos.

Entonces el profesor mostró el frasco a los alumnos, uno por uno.

 El frasco estaba lleno de agua.

Eduardo Galeano

De:" El libro de los abrazos"

3.6.26

1935, Buenos Aires: Alfonsina

 


A la mujer que piensa se le secan los ovarios. Nace mujer para producir leche y lágrimas, no ideas; y no para vivir la vida sino para espiarla detrás de las ventanas a medio cerrar. Mil veces se lo han explicado y Alfonsina Storni nunca lo creyó. 
Sus versos mas difundidos protestan contra el hombre enjaulador. Cuando hace años llegó a Buenos Aires desde las provincias, Alfonsina traía unos viejos zapatos de tacones torcidos y en el vientre un hijo sin padre legal. En esta ciudad trabajo en lo que hubiera; y robaba formularios del telégrafo para escribir sus tristezas. Mientras pulía palabras, verso a verso, noche a noche, cruzaba los dedos y besaba las barajas que le anunciaban viajes, herencias y amores. El tiempo ha pasado, casi un cuarto de siglo; y nada le regalo la suerte. Pero peleando a brazo partido Alfonsina ha sido capaz de abrirse paso en el masculino mundo. Su cara de ratona traviesa nunca falta en las fotos que congregan a los escritores argentinos mas ilustres. 
Este año, en el verano supo que tenía cáncer.
 Desde entonces escribe poemas que hablan del abrazo del mar y de la casa que la espera allá en el fondo, en la avenida de las madréporas.

EDUARDO  GALEANO.