Muchos de los grandes negocios promueven el crimen y del crimen viven.
Nunca hubo tanta concentración de recursos económicos y de conocimientos científicos y tecnológicos dedicados a la producción de muerte.
Los países que más armas venden al mundo son los mismos países que tienen a su cargo la paz mundial.
Afortunadamente para ellos, la amenaza de la paz se está debilitando, ya se alejan los negros nubarrones, mientras el mercado de la guerra se recupera y ofrece promisorias perspectivas de carnicerías rentables.
Las fábricas de armas trabajan tanto como las fábricas que elaboran enemigos a la medida de sus necesidades.
EDUARDO GALEANO
La publicidad manda consumir y la economía lo prohíbe.
Las órdenes de consumo, obligatorias para todos pero imposibles para la mayoría, se traducen en invitaciones al delito.
Las páginas policiales de los diarios enseñan más sobre contradicciones de nuestro tiempo que las páginas de información política y económica.
Eduardo Galeano
Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés.
Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.
El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos.
Estamos condenados a morirnos de hambre,
a morirnos de miedo
o a morirnos de aburrimiento,
si es que alguna bala perdida
no nos abrevia la existencia.
¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas,
nuestra única libertad posible?
Eduardo Galeano
Patas arriba.