20.2.18

" Secretos..."


"Hay dictaduras visibles e invisibles.
 La estructura de poder del fútbol en el mundo es monárquica.
 Es la monarquía más secreta del mundo: nadie sabe de los secretos de la Fifa,
 cerrados bajo siete llaves. 
Los dirigentes viven en un castillo muy bien resguardado",
 señaló Galeano en entrevista al diario ‘O Estado’, de Sao Paulo.

" El sombrerero."

"Sonó el teléfono, escuché la voz cascada: un error así, no puedo creer, óigame bien, yo no hablo por hablar, que una equivocación vaya y pase, a cualquiera le sucede, pero un error así…

Me quedé mudo. Me vi venir lo peor. Yo acababa de publicar un libro sobre fútbol en un país, mi país, donde todos son doctores en la materia.
 Cerré los ojos y acepté mi condenación:

—El Mundial del 30 —acusó la voz, gastada pero implacable.

—Sí —musité.

—Fue en julio.

—Sí.

—¿Y cómo es el tiempo en julio, en Montevideo?

—Frío.

—Muy frío —corrigió la voz, y atacó:

—¡Y usted escribió que en el estadio había un mar de sombreros de paja! ¿De paja? —se indignó—. ¡De fieltro! ¡De fieltro, eran!

La voz bajó de tono, evocó:

—Yo estaba allí, aquella tarde. 4 a 2 ganamos, lo estoy viendo. Pero no se lo digo por eso. Se lo digo porque yo soy sombrerero, siempre fui, y muchos de aquellos sombreros… los hice yo."

EDUARDO GALEANO.

" Fundación del samba"

"Como el tango, el samba no era decente: música barata, cosa de negros.En 1917, el mismo año en que Gardel abrió la puerta grande para que el tango entrara, ocurrió la primera explosión del samba en el carnaval de Río de Janeiro.
 Esa noche, que duró años, cantaron los mudos y danzaron los faroles de
las esquinas.


No mucho después, el samba viajó a París.
 Y París enloqueció.
 Era irresistible esa música donde se encontraban todas las músicas de una nación prodigiosamente musical.
 Pero al gobierno brasileño, que por entonces no aceptaba negros en la selección nacional de fútbol, esa bendición europea no le cayó nada bien.
 Eran músicos negros los más famosos, y se corría el peligro de que Europa creyera que Brasil estaba en África.



El más músico de esos músicos, Pixinguinha, maestro de la flauta y el saxo, había creado un estilo inconfundible.
 Los franceses nunca habían escuchado nada igual.
 Más que tocar, jugaba.
 Y jugando invitaba a jugar."


Eduardo  Galeano.