13.7.15

"El diablo es gitano".


“Hitler creía que la plaga gitana era una amenaza, y no estaba solo.
Desde hace siglos, muchos han creído y siguen creyendo que esta raza de origen oscuro y oscuro color lleva el crimen en la sangre: siempre malditos, vagabundos sin más casa que el camino, violadores de doncellas y cerraduras, manos brujas para la navaja y el cuchillo.
En una sola noche de agosto de 1944, dos mil ochocientos noventa y siete gitanos, mujeres, niños, hombres, se hicieron humo en las cámaras de gas de Auschwitz.
Una cuarta parte de los gitanos de Europa fue aniquilada en esos años.
Por ellos, ¿quién preguntó?”
Eduardo Galeano

11.7.15

Pobres...


Las estadísticas dicen que son muchos los pobres del mundo, pero
 los pobres del mundo son muchos más que los muchos
 que parecen que son.

La joven investigadora Catalina Álvarez Insúa ha señalado
 un criterio útil para corregir los cálculos:

-Pobres son los que tienen la puerta cerrada- dijo

Cuando formuló su definición, ella tenía tres años de edad.
 La mejor edad para asomarse al mundo, y ver.

Eduardo Galeano

"Galeano está lleno de memoria." Mauricio Rosencoff .

Galeano junto a Mauricio Rosencoff.
 Lo conocí cuando tenía entre 18 y 20 años. Ya era Secretario de Redacción de Marcha, era parte de ese grupo de periodistas que reunió Carlos María Gutierrez, Angel Rama, gente extraordinaria.
Recuerdo su presencia en la Casa del Pueblo, socialista de siempre. Aquellos días estaba junto con Chifflet, y con Frugoni.  Toda su literatura es impresionante. Recuerdo una carta que me envió diciéndome que estaba terminando Memorias del Fuego, que para mí es una biblia latinoamericana. Es algo que no debe faltar en ningún anaquel. Eduardo me dijo:- “No sé cómo llamarla”. Le dije: - Lo que hiciste es muy grande, no te preocupes cómo llamarlo.

Trabajamos juntos en Memorias del Fuego. Desde su lugar hizo un gran aporte a la solidaridad, eran tiempos en las que nosotros estábamos presos.
Cuando con el Pepe (Mujica) y el Ñato (Fernández Huidobro) terminamos Memorias del Calabozo, lo convocamos para que nos diera su punto de vista y terminó haciendo el prólogo del libro. Eduardo está lleno de memoria, lo voy a extrañar.
Él había elegido un poema de una canción de los indios maquiritares que decía:
 “Volverán a nacer, volverán a morir
 y volverán a nacer,
 porque la muerte es mentira”.