31.7.21

" Seguridad."

 

"Durmiendo nos vio.
 En el sueño de Elena estábamos los dos haciendo fila con muchos otros pasajeros en algún aeropuerto, quién sabe cual,
 porque todos los aeropuertos son más o menos todos iguales.
 Y cada pasajero llevaba una almohada bajo el brazo. 
Rumbo a una máquina, que nos esperaba, pasaban las almohadas bajo la máquina y la máquina leía los sueños de la noche anterior.
Era una máquina detectora de sueños peligrosos para el orden público."

EDUARDO  GALEANO

30.7.21

"Y el miedo venció."

Corría el año 1964.

 Y el dragón del comunismo internacional abría sus siete fauces para comerse a Chile.

La publicidad, sobre todo la publicidad en la televisión, bombardeaba
 a los chilenos mostrando imágenes de iglesias quemadas, de tanques rusos, de guerrilleros barbudos que secuestraban a los niños y se los llevaban lejos.
Y hubo elecciones. Y el miedo venció.
Y Salvador Allende, el candidato derrotado me contó qué era lo que más le había dolido de esa experiencia dolorosa.
La empleada de la casa de al lado, la casa de al lado de su casa, en el barrio de Providencia, era una pobre mujer que trabajaba veinte horas por día ocupándose de los niños, lavando y planchando la ropa, fregando, haciendo la comida... del día a la noche trabajando sin parar, esa pobre mujer que había envuelto su ropa en una bolsa de plástico y la había enterrado en el jardín, porque tenía miedo de que si ganaban los Rojos le expropiaran su propiedad."

EDUARDO  GALEANO.

" El arte de mandar."


"Un emperador de China, no se sabe su nombre ni su dinastía ni su tiempo,
 llamó una noche a su consejero principal y le confió la angustia que le impedía dormir.
 Le dijo: « -Nadie me teme».
 Como nadie le temía nadie lo respetaba. 
Y como nadie lo respetaba nadie le obedecía. 
El consejero principal meditó un ratito y opinó: « -Falta castigo».
 Y el emperador sorprendido dijo que castigo no faltaba, porque él mandaba a la horca 
a todo el que no se inclinara a su paso.
 Y el consejero principal le advirtió: «-Pero esos, esos son los culpables. Si solo se castiga a los culpables, sólo los culpables sienten miedo»
El emperador chino pensó y pensó... y llegó a la conclusión de que el consejero principal tenía razón. Y le mandó cortar la cabeza.
 La ejecución ocurrió en una gran plaza pública, la plaza celestial, la plaza principal del imperio.
 Y el consejero fue el primero de una larga lista."

EDUARDO  GALEANO.