13.2.17

" Consecuencias de los crímenes contra la naturaleza."

" La humanidad entera paga las consecuencias de la ruina de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los bienes mortales que la naturaleza otorga.
 Es el veinticinco por ciento de la humanidad quien comete el setenta y cinco por ciento de los crímenes contra la naturaleza.
   Las empresas más exitosas del mundo son también las más eficaces contra el mundo.
 Los gigantes del petróleo, los aprendices de brujo de la energía nuclear y de la biotecnología, y las grandes corporaciones que fabrican armas, acero, aluminio, automóviles, plaguicidas, plásticos y mil otros productos, suelen derramar lágrimas de cocodrilo por lo mucho que la naturaleza sufre.”

Eduardo Galeano

" Efectos de la globalización".


“En Brasil, la energía y la mano de obra son baratas y el medio ambiente sufre, en silencio, el feroz impacto de esta industria sucia.
 Para dar electricidad al aluminio, Brasil ha inundado gigantescas extensiones del bosque tropical.
 Ninguna estadística registra el costo ecológico de este sacrificio.
 Al fin y al cabo, es costumbre: otros muchos sacrificios sufre la floresta amazónica, mutilada día tras día, año tras año, al servicio de las empresas madereras, ganaderas y mineras.” 
 “En Taiwán, un tercio del arroz no se puede comer, porque está envenenado de mercurio, arsénico o cadmio; en Corea del Sur, sólo se puede beber agua de la tercera parte de los ríos. Ya no hay peces comestibles en la mitad de los ríos de China. En una carta, un niño chileno retrató así a su país: «Salen barcos llenos de árboles y llegan barcos llenos de autos»”.
 La degradación ambiental continúa."

Eduardo Galeano

Retrato de familia en Argentina .

"Cuando se me presentó, me dijo:- ´Soy la Piri Lugones, la hija del torturador Lugones`. 
Así de simple.
 Quedé conmocionado, lo único que faltaba era que agregase: ´sí, del inventor de la picana eléctrica`.
 Los torturadores y los genocidas no se dan cuenta que sus hijos pueden llevar el dolor de la vergüenza para toda la vida”. 
Osvaldo Bayer.



El poeta argentino Leopoldo Lugones proclamó: 
—¡Ha sonado, para bien del mundo, la hora de la espada! 
Y así aplaudió, en 1930, el golpe de estado que instauró una dictadura 
militar. 
Al servicio de esa dictadura, el hijo del poeta, el comisario Polo Lugones, 
inventó la picana eléctrica y otros convincentes instrumentos que él ensayaba en 
los cuerpos de los desobedientes. 
Cuarenta y pico de años después, una desobediente llamada Pirí Lugones, 
nieta del poeta, hija del comisario, sufrió en carne propia los inventos de su 
papá, en las cámaras de torturas de otra dictadura. 
Esa dictadura desapareció a treinta mil argentinos. 
Entre ellos, ella. 

Eduardo Galeano.