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14.1.21

Naturaleza.

"Vamos hacia los árboles… el sueño
se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
nos será blanda, la tristeza leve.

Vamos hacia los árboles, el alma
adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso.
No despiertes los pájaros que duermen."

Alfonsina Storni.

  "Si la naturaleza fuera un banco, ya la habrían salvado"

EDUARDO GALEANO.

3.5.19

Un objeto que quiere ser sujeto

"Durante miles de años, casi toda la gente tuvo el derecho de no tener derechos.
En los hechos, no son pocos los que siguen sin derechos, pero al menos se reconoce, ahora, el derecho de tenerlos; y eso es bastante más que un gesto de caridad de los amos del mundo para consuelo de sus siervos.
¿Y la naturaleza? En cierto modo, se podría decir, los derechos humanos abarcan a la naturaleza, porque ella no es una tarjeta postal para ser mirada desde afuera; pero bien sabe la naturaleza que hasta las mejores leyes humanas la tratan como objeto de propiedad, y nunca como sujeto de derecho.
Reducida a mera fuente de recursos naturales y buenos negocios, ella puede ser legalmente malherida, y hasta exterminada, sin que se escuchen sus quejas y sin que las normas jurídicas impidan la impunidad de sus criminales. A lo sumo, en el mejor de los casos, son las víctimas humanas quienes pueden exigir una indemnización más o menos simbólica, y eso siempre después de que el daño se ha hecho, pero las leyes no evitan ni detienen los atentados contra la tierra, el agua o el aire.
Suena raro, ¿no? Esto de que la naturaleza tenga derechos... Una locura. ¡Como si la naturaleza fuera persona! En cambio, suena de lo más normal que las grandes empresas de los Estados Unidos disfruten de derechos humanos.
 En 1886, la Suprema Corte de los Estados Unidos, modelo de la justicia universal, extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas. 
La ley les reconoció los mismos derechos que a las personas, derecho a la vida, a la libre expresión, a la privacidad y a todo lo demás, como si las empresas respiraran. Más de ciento veinte años han pasado y así sigue siendo.
 A nadie le llama la atención."

EDUARDO  GALEANO

“Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.

- La Reja - Buenos Aires -

"El mundo pinta naturalezas muertas, sucumben los bosques naturales,
 se derriten los polos, el aire se hace irrespirable y el agua intomable, 
se plastifican las flores y la comida, y el cielo y la tierra se vuelven locos de remate.
Y mientras todo esto ocurre, un país latinoamericano, Ecuador,
 está discutiendo una nueva Constitución.
 Y en esa Constitución se abre la posibilidad de reconocer, por primera vez en la historia universal,
 los derechos de la naturaleza.
La naturaleza tiene mucho que decir,
 y ya va siendo hora de que nosotros, sus hijos,
 no sigamos haciéndonos los sordos.
 Y quizás hasta Dios escuche la llamada que suena desde este país andino, 
y agregue el undécimo mandamiento que se le había olvidado
 en las instrucciones que nos dio desde el monte Sinaí:
 “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.
EDUARDO  GALEANO

La naturaleza no es muda




16.11.18

Dignidad de la naturaleza



“Estas voces, que vienen de los primeros tiempos, hablan a los tiempos que vienen.

Brotan de la memoria de los mayas, pero dicen lo que dicen para que las escuche el mundo, que a los tumbos busca rumbo, tanteando en la noche, perdido como ciego en tiroteo.

Veinte capítulos, veinte granos de maíz.

También nosotros, gentes de todos los colores, somos granos de maíz.

Y estas voces nos recuerdan que el centro del universo está en cada uno de nosotros, porque está en cada uno de los frutos que brotan en cada instante del tiempo y en cada lugarcito de la tierra.

Y nos invitan a recrear el hilo roto de la vida, 
a sanar la violada dignidad de la naturaleza
 y a recuperar nuestra perdida plenitud.”

Eduardo Galeano

23.5.17

" La tierra es sagrada."

"Me parece admirable la capacidad que han tenido los indígenas de las Américas
 en perpetuar una memoria que fue quemada, castigada, ahorcada, despreciada
 durante cinco siglos.
 Y la humanidad entera tiene que estarle muy agradecida, porque gracias 
a esa porfiada memoria sabemos que la tierra puede ser sagrada, 
que somos parte de la naturaleza, que la naturaleza no termina en nosotros. 
Que hay posibilidades de organizar la vida colectiva, 
formas comunitarias que no están basadas en el dinero. 
Que la competencia contra el prójimo no es inevitable y 
que el prójimo puede ser 
 mucho más que un competidor".

Eduardo Galeano
"Memoria del Fuego"