11.8.17

" La ciudad".

"El viento se demora en arrear las nubes y el hambre tiene uñas que arañan la tela del estómago.
 En la boca de la cloaca, los mendigos investigan los excrementos de la ciudad y esperan que aparezca, por milagro, flotando en la inmundicia, algún anillo de oro.

La ciudad hierve de mendigos y laburantes sin camisa y sin fe,

 mientras los inquisidores y los verdugos alzan sus estandartes
 y el Poder avanza por los basurales.
 Enanos con abanicos rodean al Poder;
 lo flanquean los jinetes enmascarados del Escuadrón de la Muerte.
 El Poder es capaz de todos los crímenes menos de los que requieren coraje.
 Devora héroes y caga locos.
 Hasta los postes del telégrafo se inclinan a su paso.
 El Poder inaugura cárceles el día primero de cada mes.
 El enemigo quiere un mundo sin dueńos ni prohibiciones y el Poder advierte: 
el enemigo pretende hacernos creer que no existe pero, 
¿quién no es peligroso para el orden público? 
El enemigo se infiltra,
 anida,
 intoxica,
 asedia: huele a azufre, 
tiene cuernos, es nocturno y joven y numeroso.

El hambre, daga lenta, desgarra los intestinos.

 Un loco persigue por las calles el eco que perdió cuando era chico,
 y una mujer sola siente las lágrimas arremetiendo contra las pestańas
 y busca un sitio para llorar y no encuentra. 
Un hombre se hinca, desesperado, y lame la pared."
EDUARDO  GALEANO.
De:  " La canción de nosotros."